Queridos feligreses,

 Este miércoles comenzamos la gran temporada de la Cuaresma. La temporada de Cuaresma comienza recordándonos una cruda realidad y es que somos polvo y en polvo volveremos. Muchas veces, no nos gusta que se nos recuerde esta realidad y podemos encontrar el pensamiento deprimente. Sin embargo, no es en realidad porque apunta al hecho de que tenemos un tiempo limitado aquí en la tierra mientras nos preparamos para las celebraciones de Pascua. Hay tres prácticas centrales de la Cuaresma que son buenas para que consideremos. Esas prácticas son la oración, el ayuno y la limosna. Sus prácticas no pretenden limitarnos sino ayudarnos a reorientarnos y recordar que tenemos poco tiempo para vivir y que estamos llamados a vivirlo bien.

Las regulaciones de Cuaresma son las siguientes:

 El miércoles de ceniza y el Viernes Santo son días obligatorios de ayuno y abstinencia para los católicos. Además, los viernes durante la Cuaresma son días obligatorios de abstinencia.

 Para los miembros de la Iglesia Católica, las normas sobre el ayuno son obligatorias desde los 18 hasta los 59 años. Cuando ayunas, a una persona se le permite comer una comida completa, así como dos comidas más pequeñas que juntas no equivalen a una comida completa. Las normas relativas a la abstinencia de la carne son vinculantes para los miembros de la Iglesia Católica desde los 14 años en adelante.

 La práctica del ayuno y la abstinencia tiene una larga historia y, a lo largo de los siglos, se ha utilizado como una forma de preparar nuestros corazones para el futuro. Un autor señala: “En la Iglesia primitiva y, en menor medida todavía hoy, hubo dos ayunos. Hubo un “ayuno total” que precedió a todas las fiestas principales o eventos sacramentales. El antiguo nombre de este ayuno era “statio” del verbo “sto, stare” para mirar, en guardia o en vigilia. El segundo ayuno fue un ayuno de abstinencia de ciertos alimentos, por ejemplo, carnes o grasas. Esto fue más un acto de autodisciplina y autocontrol. La estadía rápida fue total y un medio de observar y esperar … es decir. para algo.” Muy a menudo es de los alimentos que ayunamos, pero también se podría considerar ayunar en la televisión, ya que están perdiendo mucho tiempo viendo la televisión. Tal vez es un ayuno por el alcohol o por el uso de lenguaje grosero o tal vez ayunamos de un hábito que tenemos que nos aleja de las personas. Quiero alentarlos en esta Cuaresma a considerar aprovechar algunas de las oportunidades para su crecimiento espiritual.

Durante la temporada de Cuaresma, habrá varias oportunidades para la confesión todos los sábados a las 5 p.m.-5: 50 p.m. y el 21 de febrero, el 7 de marzo, el 21 de marzo y el 28 de marzo a las 7 p.m. Cada viernes después de la Misa de las 5:30 habrá Estaciones de la Cruz. Durante toda la temporada de la Cuaresma oraremos por las 17 personas que serán bautizadas y confirmadas y que recibirán la Eucaristía por primera vez el Sábado Santo.

El tiempo de Cuaresma nos llama a la conversión y nos recuerda que es posible, con la ayuda de Dios, crear algo nuevo.

Permitan que el Señor entre en su corazón esta Cuaresma y se conviertan y crean en el Evangelio.

 Paz,

Mons. Bernie